MÍSTICA

MISTICA

Con el diario del lunes y comenzando la ciudad a olvidar los días del paro de colectivos, se hace necesario recuperar una serie de apostillas registradas al calor de los eventos. Es importante destacar que no conozco todos los detalles, no es mi tarea la del periodista. Sólo voy con mi cámara a buscar, esperanzado, alguna luz que me permita creer que todavía es posible torcer esta sensación de derrota a la que nos han llevado. Desde ahí escribo, no es mi intención ocultarlo. Se habló de Cordobazo durante la semana, era imposible no estar expectante.

Dos veces me acerqué hasta la sede de la UTA para acompañar a los trabajadores. Los relatos expresados a continuación se centran en la marcha y acto convocado por los gremios el día 12 de junio.

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No alcancé a escuchar a Erika. Me hubiese encantado. Vicisitudes del trabajo. Quería escucharla de nuevo. Esta pequeñísima mujer que días atrás le dio duro a un guardián   del cordobesismo, apareció de repente en la escena política desde su lugar de trabajadora y se ganó, a golpes de honestidad, el título de luchadora. Compañeras, colegas, estudiantes y agrupaciones políticas tienen a su alcance la posibilidad de reconocer a una genuina expresión de la necesidad. Terminado el acto estoy a pocos metros de ella y no me genera desconfianza, no me asusta, le creo. Miro fijamente y me doy cuenta que no buscó estar ahí, que no quería estar ahí. Esta mujer es ella y sus circunstancias y lo que ella resolvió hacer con eso. Se la deben estar disputando los oportunistas de la tristeza. Sigo mirando y la veo cansada. Muy. Le deseo suerte. Me acerco a otra de las trabajadoras del trolebús y le digo “ está difícil, no?”  A lo que me responde: “ muy duro, muy difícil… ojalá se termine pronto esta situación de mierda!”

La violencia de los medios fue salvaje. Les pegaron de todos lados. Incluso la gente les pegó: “yo me tengo que sacar la campera cuando me voy de acá, anoche me quisieron patotear cerca de mi casa”. Cualquier ligazón con el 4 de diciembre o con la muerte e Balbo queda librado a vuestra propia imaginación. La gente, el resto de la gente, volvió a pedir sangre. No es joda, durante el acto se descompuso una trabajadora, y mientras se pedía una ambulancia, desde un edificio gritaron “…que se muera esa negra!”

No tengo las herramientas sociológicas para analizar esta situación, no a esta hora de la noche, sólo una idea palpable en más de una conversación: no están dadas las condiciones para la unidad de los trabajadores, pensar en ello es una utopía (sí, a esa distancia está), de la que nos tenemos que hacer cargo en vez de mirar para otro lado o hacernos los boludos ante los problemas que nos atraviesan. Pecas Soriano puede morirse en estos días y quedar como una triste anécdota.

Hay que cuidarla”, me dice otra de las mujeres, “está muy sola”. Le digo “se la banca la flaca” y me responde “… y cuando tenés hijos, sólo eso importa, de ellos sacás la fuerza para estar aquí”. A veces pienso que dentro de poco tiempo, ni eso va a alcanzar para salir a la calle.

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Un rato antes pasó la marcha. Desde Colón y General Paz siguió por Velez Sarsfield hasta la sede de la UTA. Una marea verde marcha. Todo el color y los ritos de la toma de territorio están presentes. Es un día frío pero incluso el sol está presente. La policía está presente, fue un día de espectáculo para la baba, con gendarmes en los colectivos y un helicóptero que gastó su tanque de combustible para las cámaras. Pero faltan los gremios, los gremios que podían torcer el resultado final. No está Daniele, no está Pihen, no está Suárez. No está la UEPC, la UOM… No está SMATA. Coquetearon con el apoyo, hablaron en los medios, salieron en la tele, pero no están en la marcha y no estarán en el acto. Solo un puñado de representantes de ADIUC está ahí, nada más. Un veterano dirigente de izquierda lo define en sus palabras : “… el entreguismo de las burocracias sindicales, no se puede creer, que hijos de puta. Lo de Daniele es suicida, loco! Ahora van a ir por él!!”

(Se rumorea por ahí que no quisieron avalar con su presencia el ascenso político de Saillén).

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Saillén habla y sus feligreses lo celebran. Tiene gran capacidad de movilización. Su verba es coherente con el icónico puño en alto y encuentra eco en aquellos que se acercan a escucharlo por primera vez. Mirando fino entre el público, veo caras de otras marchas, de otras historias, de otras causas, que vienen a ver si confían o no. Yo estoy aquí por eso y decido que me falta rato para eso. Saillén no es Tosco, ni de cerca, y no creo que quiera serlo. Parece que ha decidido construir su mística desde otro lugar. Pide la cabeza de Mestre, micrófono en mano a cien metros de la casa Radical y no puedo menos que aplaudir. Critica dúramente a Schiaretti al lado del arzobispado y aplaudimos todos. Putea abiertamente a Macri en el corazón del 70% y no podemos menos que celebrarlo. Saillén no es Atilio Lopez pero es lo que hay ahora, como me dijo un profesor amigo esta mañana “… es lo que hay hermanito, en esta sociedad neoliberal, que más querés!”

Tengo la oportunidad de subir al escenario y veo que Saillén saluda a todos los que se le acercan por su nombre o apodo, y eso es un buen detalle, para mí al menos, que destaca su cercanía con los agremiados. También lo veo hablando con Erika. Intuyo que promete apoyo, que no los van a dejar solos en esta lucha. Erika no tiene tanta espalda. Es el eslabón más débil de esta cadena y ella lo sabe.

Luego se va, “como una estrella” según los medios. Y es verdad, hay un poco de circo en ello, hay todo un operativo de salida montado por los muchachotes del SURRBAC y una de las CGT. Quizás sea una de muchas cuestiones criticables. Hasta qué punto los sectores progresistas del peronismo cordobés van a adoptar a este peronista lo “suficientemente conserva”(en voz de algunos dirigentes políticos),  es algo que aún no sabemos. “Es lo que hay”, no en sentido peyorativo. Nos une el espanto.

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Termina el acto, me quedo a escuchar, olfatear, mirar… Entre el humo de los choripanes se organizan pequeñas asambleas. UTA es un gremio intervenido y en Córdoba no tiene prácticamente representación ni llegada a los trabajadores. UTA nacional los trató de payasos, llorones, tarados, les quitó la cobertura gremial y no movió un  pelo por los choferes despedidos durante el paro. Los ’90 recargados. Me quedo a observar lo que sucede en una de estas asambleas, minúsculas, y veo que se discuten condiciones para levantar la medida. Doy fe, que era voluntad de los choferes levantar el paro, que querían volver a trabajar. Marín estaba cansado y confiaba en una solución rápida, pero ¿cómo no van a pedir por los 85 compañeros despedidos? No había lugar para no exigir la reincorporación de los trabajadores. Creció el rumor que el Ministerio de Trabajo de la Provincia había convocado a una reunión urgente. No sé que se comunicó, pero el clima era de optimismo entre los delegados. Más tarde a las 21hs se confirmó que se levantaba la medida y en menos de dos horas se caía el acuerdo. El intendente, en clara representación y defensa de la patronal comunicaba que no había vuelta atrás con los despidos ni con las horas no laburadas.

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La forma en que se quebró el paro fue tristísima, causo dolor. De a poco durante la mañana del martes los choferes fueron abandonando la medida para presentarse en las empresas a trabajar. Es innegable el miedo a ser despedidos. Lloran las chicas en la puerta de UTA. Hacía mucho tiempo que no se estaba tan cerca. Este conflicto pudo representar la mecha para unir a los trabajadores, pero estamos demasiado lejos todavía. Será una derrota menor comparada con lo que viene, que ya no representa incógnita alguna. ¿Quién va  a salir a la calle ahora? Divide y triunfarás. Las luces de la mística del Cordobazo poco a poco se vuelven un relato tan liviano que se celebran en boca Macri y se censuran en la de los trabajadores.

 

 


















 

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